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La amenaza de lluvia aguó la fiesta
Escrito por JORGE MARTÍNEZ   
Lunes, 29 de Septiembre de 2008 06:12
Las ilusiones de miles de personas se frustraron ayer cuando se conoció que la Virgen de las Angustias no iba a recorrer el itinerario previsto para este año. Los granadinos que aguardaban en la Carrera de la Virgen y en el itinerario procesional recibieron con frialdad la noticia, que se fue corriendo de boca en boca a partir de las seis de la tarde. A esa hora el hermano mayor de la hermandad sacramental, Manuel Serrano, daba lectura al acuerdo de junta de gobierno por el que se suspendía la procesión de este año. La imagen no se movió del lugar en el que se encontraba, en el crucero del templo, y en ese instante una prolongada ovación de los horquilleros, hermanas cofrades y palieros servían para mostrar la total conformidad con los responsables de la hermandad.

«Hemos consultado diversos partes meteorológicos y las previsiones no nos hacen permitir el recorrido procesional como sería nuestro deseo». Con esas sencillas palabras Manuel Serrano confirmaba lo que se temía cuando a las cuatro de la tarde la lluvia hizo su presencia en nuestra ciudad.

En la calle se esperaba la noticia con un respetuoso silencio. El público era aún ajeno a la suspensión, mientras en el interior de la basílica el arzobispo, monseñor Martínez Fernández, tuvo unas palabras para los hermanos de la hermandad y aseguraba a IDEAL después que la determinación había que aceptarla con buen agrado «porque es lo que se ha visto mejor para todos», aseguró el prelado.

El párroco, Francisco Molina Carretero, estaba emocionado. «Para mí ha sido un momento muy difícil pero me he sentido orgulloso de los hermanos por la aceptación de la suspensión y por la manera con la que han arropado a su junta de gobierno. Ahora espero que los fieles sepan también entenderlo», señaló después del anuncio. Cuando eso ocurría muchas personas ya habían comenzado a realizar el desfile por la plaza del Campillo debiendo suspenderlo, lógicamente, sin aviso previo.

Testimonios

La imagen de la Virgen permanecía en su lugar. Lejos quedaban los recuerdos de hace una década, cuando en 1998 hubo discusiones por la suspensión de la procesión y se abocó a permitir la salida hasta el Embovedado. «Eso se tenía que haber hecho. La Virgen de las Angustias tiene que salir, al menos hasta la puerta», decía un señor malhumorado haciéndose portavoz de muchos granadinos. Opiniones para muchos gustos. Encarnación venía de El Fargue. Fue una de las primeras personas que pudieron acceder al templo después de que éste se abriera. Venía con las lágrimas en los ojos diciendo «muchas gracias por dejarme verla, muchas gracias». La señora estaba nerviosa y se había plantado ante la Patrona con una basílica aún llena solo por los hermanos de la corporación patronal. En sus manos llevaba varias velas, «soy muy devota de la Virgen de las Angustias y me da mucha pena no verla en la calle. Hay que esperar al año que viene», insistía mientras dejaba su vela en una cesta que se había colocado junto al paso de la Virgen.

A las seis y media se oyó el estruendo de los cohetes que anunciaban que las puertas del templo se abrían. Hasta ese instante había incertidumbre. A partir de entonces solo el deseo de entrar al templo y estar junto a la Patrona unos instantes. «No es posible, pero si no está lloviendo», decía Visitación, una granadina que había llegado desde La Rábita para ver la procesión. Una avalancha de fieles se hizo dueña del templo. «Es nuestra Virgen, del pueblo de Granada, y queremos verla por lo menos un momento. ¿Qué lástima¿», decía a regañadientes un joven, Manuel Valdivia, que viene todos los años desde Almería. Opiniones variadas, de aceptación e incluso de reproche, pero todo el mundo acató la determinación de la junta de gobierno.

Se quedó sin salir la Virgen y con Ella, las representaciones militares, civiles y religiosas. El arzobispo acompañó a la hermandad un rato en el templo y el alcalde, José Torres Hurtado, junto con la corporación municipal con miembros del equipo de gobierno y de la oposición socialista, acudieron a presentarse a la hermandad y a recibir también la noticia de la suspensión. Junto con los representantes municipales, la Diputación Provincial y el teniente general jefe del Madoc, Manuel Ramón Bretón, que hubiera ostentado la representación del Rey de España. Las hermandades de la Alhambra y de la Archicofradía del Rosario regresaban ya a sus sedes .

Recuerdos para llevar

La Carrera, a pesar de todo, no perdía el ambiente y a las ocho de la tarde eran muchos los granadinos que querían entrar a verla. Pañuelos bajo el manto de la imagen, cera a sus pies, estampas y fotografías como recuerdo e imágenes de móviles y vídeos para conservar de este año histórico. Desde hacía varias décadas la imagen no había suspendido su salida procesional de esta manera. Hasta la puerta o el Embovedado se había llevado en otras ocasiones en las que la lluvia estaba presente o había riesgo de precipitaciones. Sin embargo, esta determinación fue prudente y ejemplar. El cielo quiso llevarle la contraria, aún así, al acuerdo y no cayó una sola gota después de la nube de las primeras horas de la tarde.

«No es previsible lo que pueda pasar y creemos que lo mejor es ser precavidos», decía el secretario general de la hermandad, Valeriano Arias.

Hasta bien entrada la tarde la música no cejó en su empeño de sonar. Las distintas formaciones musicales pasearon sus composiciones y marchas por el centro de la Carrera amenizando la espera de las colas que se formaron en la puerta del templo para entrar a su interior. Se había dispuesto que se accediera por la puerta principal de la Carrera del Genil y que se saliera bien por la de la Sacristía con salida por el Colegio Virgen de las Angustias, o por la Sala Capitular con salida por la calle Puente de la Virgen. Muchos no entendieron la organización y pretendieron acceder por cualquier sitio y evitar el tiempo de espera.

Al conocerse la noticia, alguien de la Policía Nacional abrió la Carrera al tráfico de vehículos, cosa que fue suspendida de inmediato por parte de la Policía Local en previsión de accidentes. Después ya se permitió el paso al tráfico rodado.La amenaza de lluvia aguó la fiesta